Los destinos de interior más interesantes para una escala de crucero por Europa (II)

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El Viejo Continente supone un gran atractivo en sí mismo para los cruceristas de todo el mundo, y no es solo por sus escalas en los mares Mediterráneo, Báltico, del Norte, Egeo o Adriático o en el océano Atlántico, sino por sus escalas de interior a pocos (o a veces no tan pocos) kilómetros de sus principales puertos. De norte a sur, seguimos con el repaso de las principales ciudades de Europa al alcance de los viajeros marítimos en excursiones para cruceros guiadas o a por su cuenta.

Berlín no es sólo la capital más vanguardista de Alemania, sino que es una de las escalas de interior más apetecibles y a la vez menos conocida de las rutas que pasan por el norte del continente. Warnemunde es el puerto de referencia: situado a unas dos horas de esta ciudad germana, es una opción que requiere una gran inversión de tiempo para los viajeros, por lo que la parada del barco puede ser de hasta dos días. Así, de esta manera, y gracias a una buena planificación, es posible visitar la Puerta de Brandenburgo, los restos del Muro de Berlín y el resto de sus grandes atractivos arquitectónicos, culturales y gastronómicos.

PARIS SENA PUERTO de cruceros FLUVIALes

Sena le da a París su puerto de cruceros. ©SXC

París también es una apuesta que nunca falla en los viajes por los mares del norte de Europa. A pesar de contar con un destacado puerto fluvial en el Sena, la capital de Francia goza de una excelente conectividad con Le Havre, el más destacado de entre los puertos marítimos galos. También aquellos que visitan la atlántica Folkestone, en Reino Unido, pueden plantarse en la francesa Calais/Coquelle a través del Eurotunel en tan solo media hora para luego hacer solo unos 300 kilómetros hasta La Ciudad de la Luz.

Esta escala es tan continental que su puerto más cercano también es fluvial. Zurich es en Suiza un referente en relojería, banca y elegancia y gracias al río Rin, es accesible para los cruceristas en no mucho tiempo. El de Basilea es el puerto más cercano, en una urbe ubicada en la frontera con Francia y Alemania, y con tren se puede ir directo a esta ciudad en unos 60 minutos de trayecto, siempre contando con la puntualidad de la que hacen gala por aquellas tierras.

FLORENCIA al atardecer

Florencia al atardecer. ©SXC

Ya en la Italia del norte, Florencia supone una joya para los cruceristas. La ciudad, célebre por albergar al David de Miguel Ángel, entre otras obras y monumentos, pone a la región de la Toscana a tan solo una hora del puerto más cercano. Accesible en tan solo 60 minutos, hay que bajar en el puerto de Livorno, coger un tren, un autobús o incluso un taxi y disfrutar de sus encantos. Aunque si desde ese puerto marítimo se prefiere un destino más cercano y también con mucho encanto, Pisa y su famosa torre inclinada se encuentran a 20 minutos.

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